5 síntomas de adicción al móvil

28 Octubre, 2015

Quizás en alguna ocasión te hayas hecho la siguiente pregunta, puede que incluso en tono jocoso: “¿seré adicto al móvil?”, o tal vez, no. En caso afirmativo, puede que sea el primer paso para poner remedio a uno de los inconvenientes que las nuevas tecnologías llevan asociados.

 

De no haberte planteado esta cuestión, puede ser principalmente por dos motivos: o bien, porque haces un uso mesurado de este gadget tecnológico, o por el contrario, porque estás tan absorbido por este aparato, que ni tan siquiera has tenido tiempo para discernir cuál es el grado de dependencia que ejerce sobre ti.

 

Luces y sombras

 

En mi post “redes sociales” ya indagaba sobre algunas de las posibilidades que nos ofrece la tecnología. Indudablemente, ha traído consigo el progreso en numerosos aspectos. Pero como casi todo en esta vida, no todo son luces, sino que también tiene su parte más sombría.

 

Los teléfonos móviles, como cualquier otro aparato electrónico, son diseñados con una serie de funcionalidades, que en sí mismas, aportan ventajas incuestionables. Por ejemplo, facilitan la comunicación entre personas, permitiendo una más cómoda interacción entre las mismas.

 

Ahora bien, estas virtudes, quedan en segundo plano por la severidad de las consecuencias, derivadas de los peligros que surgen por un uso inadecuado. Ya sea por trabajo, o por ocio, muchas personas tienen serias dificultades para despegarse de su teléfono móvil, desde que se levantan hasta que se acuestan.

 

5 síntomas de adicción al móvil

 

5 síntomas de adicción al móvil

 

Identifica estos 5 síntomas de adicción al móvil. Si te reconoces en varios de ellos, quizás deberías replantear tu relación con este aparato:

 

  1. Si vas a trabajar o sales de tu casa sin tu teléfono móvil, y experimentas una sensación de inquietud. Esto puede ser algo normal, si lo que te preocupa principalmente, es poder comunicarte con algún familiar o amigo, en caso de que sufras algún percance. Si lo que de verdad te agobia, es no poder ver los mensajes de whatsapp de uno de tus innumerables grupos de pádel, o ver las tendencias del día en twitter, puedes empezar a preocuparte.
  2. Cuando vas caminando por la calle, vas más pendiente de tu dispositivo, que de no chocar con nadie. Incluso has tenido algún “susto” al cruzar un paso de cebra indebidamente por estar respondiendo un mensaje, o has chocado con alguna farola, al reducir drásticamente tu campo de visión.
  3. Si al irte a dormir, no puedes evitar llevarte el móvil contigo a la cama, y al final pasan varias horas hasta que consigues conciliar el sueño. No puedes dejar de mirar todos los chats en los que andas inmerso y estás alerta ante cualquier notificación que aparezca en la pantalla.
  4. Cuando quedas con familiares o amigos, estás más atento de lo que ocurre en el mundo virtual, que de la conversación que fluye a tu alrededor. Este hecho representa un síntoma de muy mala educación, por no prestar el debido interés a los interlocutores que están junto a ti, que están dedicando parte de su tiempo a conversar contigo. En el caso de que lo que distrajese tu atención, fuesen asuntos laborales que requiriesen de tu inaplazable intervención, tendría una mayor justificación, por supuesto, que si se tratase de algún tema sin importancia de los que circula a diario por cualquier red social o aplicación de mensajería instantánea.
  5. En quinto lugar, me refiero a la misma situación que la tratada en el punto anterior, pero con el agravante de desarrollarse en el entorno laboral. Por increíble que parezca, esto ocurre. He asistido a reuniones de trabajo donde alguno de los presentes, estaba totalmente absorto en la pantalla de su teléfono móvil. Huelga decir, que se trataba de asuntos ajenos a la empresa, y de nula gravedad para el implicado. Además de mala educación, supone una falta de profesionalidad bastante seria. No os recomiendo en absoluto que ejerzáis estas prácticas en vuestro trabajo.

 

Analiza tu caso

 

En mayor o menor medida, todos podemos habernos sentido identificados con alguna de las situaciones que he descrito anteriormente. De manera aislada, y no reiterada en el tiempo, no tienen porqué ser preocupantes (unas más que otras, está claro). Incluso, pueden resultar hasta graciosas en un contexto determinado.

 

Sin embargo, si en una misma persona se dan todas estas coincidencias (y otras posibles que no se han enumerado en este post), podríamos estar hablando de una adicción al teléfono móvil, que debería ser evaluada por un especialista.

 

El sujeto en cuestión, ya no ejerce un uso libre de su móvil, aunque pueda pensar que es dueño absoluto de todas sus acciones. Cada vez va aumentando la frecuencia con que consulta su teléfono para cosas triviales, y de no hacerlo, le provoca ansiedad por desconocer lo que sucede en ese medio.

 

¿Se te ocurre alguna circunstancia más en la que se pueda entrever una adicción al móvil? ¿Te has visto reflejado en alguna de ellas?

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