Apoyo incondicional

7 abril, 2015

En la actualidad, estamos asistiendo con bastante frecuencia, a la lectura y escucha de esta expresión, cuando no se emplea otra sentencia de contenido similar, pero que aporta mayor solemnidad y convicción, si cabe, que la anterior. Por ejemplo, está muy extendido últimamente este testimonio entre el gremio político, por la obsesión de querer ser garante de una mayor pulcritud ética, frente a cualquier otro compañero de fatigas, pero “cobijado” bajo el paraguas de otras siglas de partido político/tribu/manada/agencia de colocación/sociedad limitada (continúese con la lista de sinónimos de agrupación interesada en la defensa a ultranza de sus propios intereses, hasta alcanzar el mismo grado de agotamiento, que el infringido por el grueso de representantes públicos que moran por las instituciones, al común de los mortales).

 

Habitual en política

 

Podemos escuchar al portavoz del partido de turno, decir con gran locuacidad, no exenta de cierta dosis de dramatismo, que aporte mayor empaque a la actuación: “pongo las dos manos en el fuego por Zutanito, es un gran activo de nuestra organización. Es inaceptable que se mancille su honor”, y pasado un tiempo, enterarse de que el “respetable” Zutanito, está siendo investigado por malversación de caudales públicos, prevaricación o tráfico de influencias, expresiones éstas, a las que parece que estamos inmunizados por lo corriente de las mismas.

 

Quizá los medios de comunicación, debieran ser más explícitos en la utilización del léxico y sustituir dichos “eufemismos” por otros de mayor calado en la población, tales como: robo del dinero ganado con el esfuerzo de todo hijo de vecino, abuso chusquero de autoridad para la toma de decisiones, o enchufismo con los “amigotes” con la pretensión de obtener ventaja ilícita en cualquier asunto. Tal y como se están desarrollando los acontecimientos en los últimos tiempos, habría much@ “calcinad@”, entre los legisladores y administradores de lo público.

 

Como habréis podido observar, no ha estado en mi ánimo, el escrutar a un determinado partido político, puesto que, lamentablemente la corrupción ha penetrado hasta el tuétano del sistema y afecta en mayor o menor medida al grueso de organizaciones. Por contra, sería injusto el no mencionar, la dedicación y entrega de muchos servidores públicos, especialmente de municipios escasamente poblados, que percibiendo retribuciones testimoniales, e incluso en ausencia de las mismas, se afanan con ilusión y entusiasmo, por mejorar las condiciones de vida de sus congéneres.

 

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También en la “crónica rosa”

 

Donde sí me parece oportuno hacer una mención especial, (cambiando de tercio), en relación con el título de este artículo, es en el caso de Belén Esteban, con motivo de su participación en el programa “Gran Hermano Vip“. He de decir, que me alineo con todos aquellos que defienden la libertad de expresión y que ya en mi artículo ¿Indignidad o hipocresía?, hacía una exposición del porqué este tipo de programas dedicados al entretenimiento, perfectamente pueden coexistir en los medios audiovisuales, con otros sustentados en contenidos de teórica mayor relevancia.

 

Hasta ahí bien, pero creo que como prácticamente todas las cosas, la libertad de expresión (u omisión en este caso), han de tener unos límites prefijados. Para todas aquellas personas neófitas en este concurso y también para aquellas otras que directamente, no intuyen a qué me refiero, resumir que el comportamiento de esta señora en el mencionado espacio, dista mucho del deseado. Hace gala de una actitud prepotente y autoritaria, a la vez que destila rencor y malos modos con gran parte de sus compañeros, circunstancia reprobable sin ningún género de dudas.

 

El programa Sálvame, donde presta sus servicios, ha emitido un comunicado, señalando lo siguiente: “cerramos filas en torno a Belén Esteban porque es una de las nuestras”. Me parece correcto el hecho de que el programa quiera mostrar su apoyo a esta señora por el mero hecho de compartir plató o por considerarla una piedra angular de su legítimo proyecto empresarial, pero del mismo modo, no resulta muy convincente y considerado para con los espectadores en los que se cimienta su éxito, el querer prestar ese “apoyo incondicional”, sin realizar acto de contrición alguno. A título individual, sí se están produciendo muestras de disconformidad por parte de compañeros de programa, pero la “línea editorial” que parece imperar, es la de la ley del silencio, cuando no, la de la aprobación.

Comentarios

Una respuesta a “Apoyo incondicional”

  1. Ving dice:

    Going to put this artilce to good use now.

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