Censura en la industria de los videojuegos

17 marzo, 2016

Amigos, bienvenidos una semana más a este espacio. Este post está escrito, a petición de dos lectores del blog aficionados a los videojuegos, así que vayan por delante mis más sinceras disculpas a vosotros, por si acaso este artículo no responde a vuestras expectativas.

 

Aprovecho (como no) esta entradilla, para reiteraros el ofrecimiento que os hacía a través de alguno de los comentarios del blog, en el que comentaba que serían bien recibidas todas aquellas sugerencias sobre temas a tratar en El Faro de Niel.

 

Hecha esta pequeña excursión aclaratoria, comenzamos.

 

He de decir, antes de comenzar con este relato, que nunca he sido un ávido consumidor de este tipo de entretenimiento, hecho que por otra parte, no me resta ni un ápice de autoridad para escribir sobre el asunto que nos ocupa. Más bien, es un detalle sin demasiada importancia, pero que quizá venga a poner el picante contrapunto respecto de la posición que tengo sobre esta cuestión.

 

Como digo, no porque sea un tema que no me concierne directamente, en cuanto a que no representa para mí, una actividad de esparcimiento, no dejo de tener una clara opinión en lo que se refiere a su, en ocasiones, polémica regulación.

 

censura en la industria de los videojuegos

 

Censura en la industria de los videojuegos

 

Desde su nacimiento, los videojuegos han estado de alguna manera, sometidos a una vigilancia muy estrecha por parte de distintos estamentos: asociaciones culturales, sector educativo, gobiernos, etc.

 

Se trata de una industria, ésta de los videojuegos, que mueve mucho dinero en todo el mundo. Una actividad que quizá fue concebida con unas pretensiones bien distintas a las actuales, poco a poco fue ampliando su potencial, hasta convertirse en una reputada y prolífera industria.

 

Considero que las opiniones de todos los actores implicados que he citado anteriormente (sobre todo las provenientes de los consumidores directos), deben ser tenidas en cuenta por los productores de videojuegos, con vistas a diseñar títulos de calidad y que respondan a las expectativas que se demandan.

 

Ahora bien, en ocasiones se pretende hacer un lavado de cara considerable a un videojuego, cuando no se pide la prohibición de su salida al mercado, por la asociación en defensa de tal o cual derecho.

 

Tolerancia cero a lo macabro, sin demagogia

 

Vamos a ver, seamos claros. Mentes perturbadas que desarrollen videojuegos en los que se hace apología de un determinado tipo de terrorismo, o en los que se muestren macabras conductas sexuales, “haberlas haylas”, como se dice de las meigas.

 

Pero para eso están las autoridades competentes, para frenar cualquier delirio de algún iluminado, que quiera presentar “su obra” como algo irreverente y rompedor, cuando en realidad, posiblemente esté cometiendo un delito, aparte de una abrumadora falta de respeto hacia la sociedad.

 

Lo que tampoco es procedente, es hacer leña del árbol caído, cuando ocurre una desgracia. Sabemos que siempre existe un riesgo de que pueda surgir un desequilibrado (o más de uno, como por desgracia hemos visto en los últimos tiempos) y cometa una atrocidad. Pero no sería justo vincular su comportamiento macabro, a la temática de un determinado videojuego o película, insinuando que ha podido inspirarse en él/ella para cometer esa fechoría.

 

Conviene hacer esa salvedad, y no hacer demagogia con estos temas.

 

Exceso de intervencionismo

 

Sin embargo, este no es el debate que pretende ser el centro de este post. Es el hecho del exceso de intervencionismo por parte de las autoridades en lo que se refiere a los contenidos de estos productos, sobre lo que quiero poner el foco en esta ocasión.

 

Porque la censura siempre ha existido, existe y muy probablemente, perdurará en el tiempo. Y por supuesto, no es exclusiva de esta industria, sino que ha abarcado y abarca multitud de actividades, como el periodismo, el cine, la literatura, etc.

 

Con el paso del tiempo, “la censura ha mutado” y pretende ser más sutil, aunque no nos engañemos, acaba por detectarse.

 

Es evidente que debe existir una cierta regulación al respecto, y que establezca una clasificación de títulos por edades, al igual que sucede, por ejemplo, con las películas. Pero no puede ponerse coto sistemáticamente a la libertad de creación.

 

Censura: cuestión de valores y cultura

 

Además, el tema de la censura, está muy ligado a los valores y a la cultura de cada sociedad. Así, por ejemplo, mientras en Estados Unidos, tienen muy interiorizado el uso de armas, y no se produce ningún cortafuego a la hora de exponerlas en el cine o la televisión, con respecto al sexo, son bastante más “puritanos” y se permiten bastantes menos licencias con ese tema.

 

En Japón, podríamos decir que ocurre exactamente lo contrario, pues se trata de una sociedad la nipona, que visibiliza de una manera muy explícita, todo lo relacionado con el sexo.

 

Dejando a un lado consideraciones culturales, en este y en cualquier otro debate hemos de ser coherentes. Lo que es malo en un videojuego, lo seguirá siendo igualmente en una película de cine, en una obra de teatro, o en la misma vida real.

 

Ni locos ni frikis

 

No se puede demonizar a toda una industria con clichés baratos como: “es que son unos frikis”, “la gente que consume videojuegos está un poco mal de la cabeza” o chorradas por el estilo.

 

Si algo ha logrado el sector de los videojuegos, es derribar barreras, y penetrar en diferentes estratos de la sociedad. Aunque su principal público es el adolescente, es innegable el crecimiento de su tasa de penetración en el público adulto.

 

De alguna manera, han logrado “fidelizar” a unos clientes, que iniciaron su incursión en este mundo, allá por los años 80, y además han transmitido su pasión por esta forma de entretenimiento a sus hijos.

 

¿Consideráis que la censura es especialmente dura con la industria de los videojuegos, o por el contrario, creéis que deberían estar sometidos a un mayor control?

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