Donde dije digo, digo Diego

26 mayo, 2015

Tras la celebración de las elecciones municipales y autonómicas en la mayoría de comunidades autónomas, definitivamente se ha abierto un nuevo escenario político.

 

Los politólogos (se me traba la lengua, qué palabreja) ya vaticinaban un cambio de ciclo, debido a la caída del llamado bipartidismo (PP-PSOE), tras la irrupción de dos formaciones políticas con bastante menor recorrido en el tiempo (Podemos y Ciudadanos).

 

Dura campaña electoral

 

La campaña electoral, ha sido intensa, un auténtico fuego cruzado. Acusaciones multidireccionales por parte de todas las agrupaciones políticas, echándose en cara cualquier aspecto susceptible de “manchar” mediáticamente a sus adversarios. Los noveles, acusando a los hasta ahora “reyes del mambo”, de aburguesamiento y de corrupción, sin faltarles a mi juicio, un ápice de razón.

 

Eso sí, con estilos muy diferentes y marcados. Los “morados”, haciendo gala de un lenguaje verbal más agresivo, y llamando a la confrontación. Los “naranjitos” (ni el mejor publicista hubiera prestado un mayor servicio al partido de Albert Rivera, que el señor Hernando, quien tuvo la “majestuosa” idea, de catalogar de esta guisa y con connotaciones peyorativas, a la formación naranja), de una manera más cerebral. Cada uno, con sus armas.

 

Por otro lado, los partidos “tradicionales”, se han encargado de alertar a la población, de los “peligros” ante lo desconocido, y de solicitarles su confianza para enderezar el rumbo de la nación.

 

donde dije digo, digo Diego

 

Obligados pactos

 

Todos y cada uno de ellos, se han hartado de repetir hasta la saciedad, que no pactarían con la “casta” (Podemos), con formaciones que incluyesen en sus filas, a imputados (Ciudadanos), con partidos antisistema o de ideología indefinida (PP) o con extremistas y grupos de derechas (PSOE).

 

Pues bien, de los últimos comicios, se ha derivado una situación en la que necesariamente, se han de producir infinidad de pactos electorales para garantizar la gobernabilidad en muchos municipios y comunidades autónomas.

 

Algun@s van a tener que echar “marcha atrás” en sus airados comentarios proferidos al calor de la campaña electoral, ya que, de lo contrario, resultaría muy complicada la acción de gobierno en esos lugares.

 

Maquillaje político

 

Así, asistiremos a esos gloriosos pero inevitables, donde dije digo, digo Diego, que habrán de pronunciar múltiples alcaldables y aspirantes a presidentes regionales. Qué ingrata e incómoda resulta la hemeroteca, que tiene la mala costumbre de refrescarnos la memoria, cuando tendemos a evadir nuestra responsabilidad, o pretendemos validar conductas incoherentes, con tal de alcanzar un determinado fin.

 

Los que parecían “casta” ya no lo serán tanto, y a partir de este momento, serán expuestos como voluntariosos personajes, solícitos en la tarea de transitar hacia la realidad del común de los mortales.

 

Los imputados, ya sabemos, pasan a denominarse investigados, y tal vez, basta con su degradación a “soldados rasos” dentro de sus respectivos “cuarteles”, para aspirar a potenciales acuerdos con sus partidos.

 

Los antisistema, están por la labor de integrarse en el marco legal que hemos construido entre todos.

 

Y por último, los extremistas y partidos de derecha, se han redimido de sus pecados y han realizado un importante acto de contrición, para abandonar sus malas prácticas y conducirse por la senda correcta.

 

¿Vale cualquier cosa para gobernar?

 

En definitiva, se extiende la creencia de que cualquier comportamiento para llegar al poder es tolerable, y de que ya habrá tiempo para maquillar la realidad con eufemismos y palabras huecas.

 

Siempre se ha hablado de lo “dañino” para el diálogo, que han resultado las mayorías absolutas, pero nos hemos encaminado hacia una situación radicalmente opuesta, donde quizás se practique una obsceno reparto de concejalías/consejerías entre los suscriptores de cada pacto, adquiriendo un papel excesivamente preponderante, aquellos partidos menos votados.

 

En este puzzle de combinaciones políticas, ¿quién pensáis que va a ser capaz de mantener sus principios? Se abren las apuestas…

Comentarios

Una respuesta a “Donde dije digo, digo Diego”

  1. Sakshi dice:

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