En busca de la productividad

18 mayo, 2015

En los tiempos en que vivimos, en especial, ante la grave incidencia de esta cruenta crisis, muchos mal llamados empresarios, han aprovechado para “sacar tajada” de este embrollo en el que andamos inmersos.

 

Durante los últimos años, han proliferado, por parte de cierto sector del empresariado, las erráticas prácticas de “expoliación” de la vida personal de los trabajadores, al considerarse el axioma de que, en aras del ulterior beneficio de la “matriz”, han de girar los esfuerzos de sus abnegados trabajadores, sin que, en muchas ocasiones, se establezca una bidireccionalidad en este sentido.

 

Se viene utilizando en vano, el término “productividad”, expresada como eficiencia, tanto de los subordinados en el entorno laboral, como de la propia empresa, ya que se intentan exprimir las conciencias de determinados profesionales, invocando su mayor implicación, so pena de catastróficas consecuencias.

 

Los versados en la materia, utilizan con frecuencia, estos indicadores, así como ratios en los que se enfrentan dichas variables, a salario, duración de jornadas laborales y demás inimaginables aspectos, para elaborar un sinfín de métricas con las que justificar sus, cuando menos, dudosos procederes.

 

en busca de la productividad

 

Deficiente gestión de personal

 

Porque además, no reparan, estas “avezadas” cabezas pensantes, de que, en su objetivo de controlar todo lo relacionado con su organización, cometen garrafales errores, que tarde o temprano, habrán de volverse en su contra.

 

Para empezar, la creencia de que mediar (por no decir claramente, ordenar autoritariamente) en la gestión del tiempo de sus colaboradores, además de no reportar a la cúpula, ninguna rentabilidad adicional, supone una merma para el personal de abordo, pues éstos son sometidos a un control asfixiante por parte de la dirección, que ahonda en su angustia y en su sentimiento de improductividad.

 

La herencia que llevamos a cuesta en este ámbito, es morrocotuda, pues ha imperado la cultura de la presencia y “la ficha” en las compañías, frente a la productividad y la flexibilización de horarios. Es sin duda, éste, un aspecto que genera una gran controversia en los círculos empresariales españoles, donde se ha prestado una, casi nula importancia a este particular.

 

No pretendo comandar ninguna cruzada contra aquellos empresarios que se afanan en crear puestos de trabajo, que posibilitan una sociedad más cohesionada a través de la creación de riqueza, y que valoran el esfuerzo y dedicación de sus empleados. Con este post, quiero sacar a la palestra, a aquellos otros, que en contraposición a los primeros, se hacen valer de su jerarquía, para hacer y deshacer a su antojo, sin criterio y ética alguna, exigiendo a los cooperantes bajo su mando, lo posible y lo imposible, para salvar su orondo trasero frente a una instancia superior.

 

Sano ambiente de trabajo

 

Porque algunos no parecen darse cuenta, de que un trabajador satisfecho y realizado en su puesto de trabajo, va a rendir mucho más, que cualquier otro que desempeñe su cometido, atenazado y coartado.

 

No solamente, ha de considerarse el aspecto económico, vital por otra parte, para la subsistencia y recreo de cualquier persona. Las organizaciones punteras, en lo que al cuidado y retención del talento de sus colaboradores se refiere, cada vez, son más activas a la hora de “premiar” la actitud y el denuedo de sus trabajadores. Está claro, un sano ambiente de trabajo, donde no se malgasten energías en tener que bregar con jefes o compañeros tóxicos, así como, donde existan alicientes motivadores, va a resultar mucho más productivo para la empresa y enriquecedor para el trabajador.

 

Representa una situación absolutamente desfasada, aquella, en la que, con diligencia milimétrica, se cronometra el tiempo exacto de permanencia (que no productivo) en la oficina, no vaya a ser que alguien se ausente de su puesto de trabajo tres minutos antes del final de la jornada. ¡Menuda catástrofe, qué empresa puede hacer frente a ese dispendio, por Dios! Por supuesto, entiendo que es ridícula, aunque mucho más común de lo que creemos, esta “sofocación” mental del personal.

 

Hago un llamamiento a todos aquellos directivos, que aún atesoran algo de sentido común, para que faciliten la labor a sus trabajadores; éstos (salvo algún aprovechado, que siempre ha de servir de excepción), le agradecerán su tolerancia y le devolverán con creces, su implicación. Quizás, a partir de ahí, comiencen su exitoso camino en busca de la productividad…

Comentarios

Una respuesta a “En busca de la productividad”

  1. Patsy dice:

    That’s a knowing answer to a dicflfuit question

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