Ex

28 mayo, 2015

Por todos es conocida, la enorme capacidad de promiscuidad que tienen los personajes famosos, al menos en sus años de juventud. Un cóctel de fama, dinero y lujo, que no es fácil de digerir, y que provoca bastantes más devaneos amorosos, de los habituales para la correspondiente muchedumbre coetánea.

 

Si tenemos en cuenta, además, que el/la protagonista de dicho “brebaje”, es una persona joven, y con una percepción de la realidad ciertamente distorsionada, debido al “oasis” en que se halla inmers@, pues ya tenemos completa la mezcla.

 

Por supuesto, huelga decir, que todo hijo de vecino, es absolutamente libre de hacer lo que le venga en gana, con la única cortapisa de no perjudicar a nadie, y por tanto, no es mi cometido juzgar el grado de libertinaje sexual de populares o anónimos. Francamente, me importa un rábano. Que cada cual, gestione de la manera que considere más conveniente, sus escarceos amorosos y/o su relación de pareja, yo ya tengo bastante con la mía.

 

Más rupturas

 

He introducido el asunto que me va a ocupar en las siguientes líneas, partiendo de la objetiva premisa, del cada vez menor compromiso entre los componentes de una pareja, ya que hoy en día, parece que, o bien, nos hemos hecho valer mucho más como seres independientes, lo cual me parece muy positivo, o bien, es que nos come el orgullo y toleramos menos los defectos de la otra persona.

 

El hecho cierto y verdadero, es que, sea por las circunstancias que fueren (laborales, culturales, etc.) los ensamblajes de las parejas, sufren mayores adversidades. Fruto de éstas, las uniones se rompen con más facilidad y como consecuencia, se forman otras nuevas.

 

ex parejas

 

Distorsión de la realidad

 

Donde no es necesario aplicar distingos, es, en la concepción que famosos y gente de la calle, tienen a la hora de referirse a sus ex parejas, y no precisamente con palabras cariñosas.

 

Hace unos días, veía en la televisión, la entrevista que le hacían a una conocida reportera (omitiré el nombre, no aporta nada al caso), para promocionar el programa que iba a presentar. Obviamente, el espacio en el que era interpelada, pertenecía a la misma cadena de televisión que tiene los derechos de dicho concurso, y cuya emisión, ha provocado uno más, de los múltiples cambios de programación (maldita manía) que actualmente se llevan a cabo en el panorama televisivo.

 

Pues bien, (que me disperso con suma facilidad) le preguntaban a esta señorita acerca de su nueva relación sentimental, por supuesto, con otro afamado señorito y con posibles (ya se sabe, dinero llama a dinero). A esta cuestión, respondía sonriente y resplandeciente la manceba, explicando que estaba en un momento de felicidad personal increíble, que patatín, patatán, y demás cursilerías empleadas por las celebrities, cuando son requeridas a tal efecto (bueno, si es que hablan sobre ello y no te sueltan una coz dialéctica).

 

El hecho, es que decía esta mujer, que era la primera vez que estaba enamorada, y que el resto de hombres con los que había estado, habían sido, poco más o menos, que simples pasatiempos. Esto último, fue lo que más me exasperó.

 

Creo sinceramente que, para ensalzar las virtudes de su actual compañero sentimental, no era necesario menospreciar, a todos aquellos que anteriormente habían formado parte de su vida.

 

Equilibrio de emociones

 

Porque independientemente de lo duradera que pueda llegar a ser una relación, si decides vivir una etapa de tu vida junto a otra persona, algún valor habrás visto en ella, para considerar que es mejor compartir esas experiencias, que vivirlas en solitario.

 

Salvo en aquellas circunstancias, en los que la ruptura de una pareja resulte traumática y con efectos graves (rayando lo penal), y cuyo caso, no es objeto de este análisis, siempre habrá altibajos en un idilio, y me parece injusto, además de poco inteligente para la salud mental de uno mismo, quedarse solamente con lo malo o menos provechoso.

 

Excepto en los momentos iniciales de una ruptura, en los cuales, es lógica la subjetivación máxima de la relación, precisamente enfatizando el lado negativo, creo que es un ejercicio de honestidad y de respeto hacia uno mismo y hacia la ex pareja, poner en justo valor, lo que en conjunto, nos ha reportado.

 

Para mí, desde luego, no sería plato de buen gusto, que me recordasen con amargura y desazón. Y vosotros, ¿habláis con rencor o desprecio de vuestras ex parejas, o sois más tolerantes en ese sentido?

Comentarios

2 respuestas a “Ex”

  1. Rodrigo dice:

    Guardo un gran recuerdo de todas las personas que han pasado por mi vida, con independencia de que sufriera más o menos en cada momento… Creo que todas y cada una de las personas que nos cruzamos en el camino tienen un sentido (aunque a veces cueste verlo). Así que no, no guardo rencor ni desprecio a nadie; les entiendo parte de la vida….

    Saludos

    • El Faro de Niel dice:

      Hola Rodrigo, así lo creo yo también, todo tiene un porqué. Despreciar a aquellas personas que han tenido un vínculo emocional con nosotros, supone de alguna manera, faltarnos al respeto a nosotros mismos.
      Gracias por tu comentario.
      ¡Saludos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros, para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando, está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies