Falsa amistad

14 junio, 2015

Cada vez me siento más orgulloso de reafirmar mi personalidad al decir lo que pienso, aún a riesgo de perder alguna falsa amistad. Ojo, con ello no quiero decir, que sea necesario ofender a los demás, o que haya que decir lo primero que a uno le venga en gana, esto otro ya lo analicé en su día en el post “te lo digo a la cara”.

 

Se trata esta conducta, de emprender acciones conducentes a ganar seguridad en uno mismo, como por ejemplo, no tener temor a comentar tus gustos o expresar tus pensamientos con libertad; en definitiva, mostrarte tal y como tú eres, por supuesto, siempre con respeto.

 

Algo que en muchas personas, fluye de manera muy natural (tanto es así, que a veces se pasa al otro extremo, el de la soberbia), es un proceso que ha de ser concienzudamente trabajado, por quienes no han desarrollado de forma innata esa capacidad, en su objetivo por sentirse menos cohibidos o atenazados en su entorno social.

 

Falsa amistad

 

Gana en autoconfianza

 

Cuando notas que a alguien le puede resultar chocante algo de lo que dices, te mira con cierta superioridad moral, o incluso te critica de forma airada, simplemente, por pensar de manera distinta a la suya, es cuando no has de retroceder ni un paso, en tu ánimo de manifestarte con contundencia.

 

En ese momento, has de “pisar el acelerador” y seguir avanzando por la senda de la autoconfianza, has de creerte que no eres menos que nadie por pensar o sentir distinto, has de ejercitar la argumentación de tus procederes. Todo ello, con el firme propósito de reivindicarte como un ser libre, con conciencia propia.

 

Es más, frente a aquellas personas que puedan alardear de dejar de dirigirte la palabra, porque acaban de descubrir en ti, unos “cimientos” relacionales más sólidos, puedes enarbolar en tu interior, la bandera del triunfo, y espetar “qué bien, uno menos”. Pensaréis que estoy mal de la sesera, pero en mi descargo os diré, que de falsos aduladores está el mundo lleno, y si habéis podido quitaros de encima a algun@ que merodeaba por vuestro círculo social, pues mejor que mejor.

 

Mejor calidad que cantidad

 

La amistad no ha de mensurarse cuantitativamente, por el número de “amigos” o de “conocidos” que se cree uno que atesora, sino por la calidad de los lazos que te unen a esas personas. No has de temer, “perder” a algunos de los que creías amigos, pues en tu camino de afianzamiento personal, tu saldo final neto, será positivo.

 

De qué sirve estar en contacto con personas que te juzgan maliciosamente, por pensar diferente a ellos, sino es para sentirse coartado.

 

Por supuesto, no quiere significar esto, que haya que vivir en el pensamiento único, pues además de un aburrimiento, no sería nada productivo. El intercambio de opiniones e ideas con nuestros semejantes, es fundamental para enriquecernos mutuamente.

 

Pero cuando la diferencia, deja espacio a la intolerancia, nos encontramos con un caldo de cultivo perfecto para que se desarrollen conductas totalitarias, por quienes son enemigos de la diversidad y la pluralidad.

 

Y a ti ¿te cuesta expresar tus pensamientos por temor al qué dirán? ¿Temes perder amistades por mostrarte tal y como eres?

Comentarios

Una respuesta a “Falsa amistad”

  1. Lara dice:

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