Fama efímera

7 abril, 2015

De un tiempo a esta parte, hemos podido comprobar, cómo ha aumentado exponencialmente el número de concursos o “reality shows” que pueden verse en televisión. Vaya por delante, que soy un gran consumidor de este tipo de programas, lo cuál no me avergüenza en absoluto, puesto que soy defensor a ultranza de la pluralidad y versatilidad en televisión, además de, en otros aspectos de la vida, (como ya relaté en su día, en mi artículo ¿Indignidad o hipocresía?) porque considero que hay tiempo para casi todo, y no está de más, resetear la mente de vez en cuando, visionando este tipo de programas que aportan un cierto grado de ligereza en sus contenidos, y permiten desconectar de los rigores de la vida cotidiana.

 

Tal y como he comentado anteriormente, la búsqueda del equilibrio en la vida, es algo que tendemos a buscar, y por tanto, ver esta clase de espacios, no está reñido con nutrirse de otro tipo de información más sesuda, ya sea de trasfondo político, cultural, científico, etc.

 

¿No tenéis la sensación de que los seguidores de estos formatos, hemos de justificar nuestras preferencias continuamente, cuando no, “camuflar” de algún modo, el motivo por el cuál nos atraen?. No me imagino a nadie, elaborando un esmerado discurso para tratar de explicar su afinidad por cualquier deporte, modalidad de baile, etc.

 

¿Fama de usar y tirar?

 

Una vez hecha esta especie de “alegato en pro de la variedad”, he de decir que me produce cierta inquietud, la finalidad con la que muchas personas, especialmente jóvenes, acuden en masa a los castings de los muy diversos formatos de convivencia, que pueblan la programación de algunas cadenas. Es aquí, donde puedo encontrar alguna oposición, o digámoslo de otra manera, es quizás, el aspecto menos amable de todo este circuito. Y es que, a pesar de que gran parte de los aspirantes a participar en estos concursos, afirma que su principal objetivo es “vivir la experiencia”, mucha gente contempla esta “oportunidad”, como un trampolín que le catapulte a la tan ansiada fama.

 

Si bien es cierto, que en la primera edición de “Gran Hermano”, precursor del fenómeno de la “telerrealidad” en nuestro país, los concursantes entraban “a ciegas”, y jamás hubieran podido imaginar la enorme popularidad que alcanzarían en su momento, con el paso de los años y, comprobada la gran respuesta del público frente a estos certámenes, ha variado por completo el propósito con el que los aspirantes afrontan este tipo de retos, sabedores de las numerosas posibilidades de promoción que se les presentarán a su término. En sí mismo, ésto no debiera ser un inconveniente, si un@ fuese consciente de lo efímero del momento, y consiguiera mantenerse lo más hierático posible, ante los cantos de sirena de los falsos aduladores, que suelen acercarse al “personaje popular” durante su periodo de “efervescencia mediática”.

televisión

Muchos creen, que su popularidad, y por consiguiente, sus ingresos, subirán como la espuma tras su paso por televisión, y tal vez, en un principio, eso sea así. Pero de la misma manera que se produce su fulgurante ascenso, la “vuelta a la realidad” se lleva a cabo a velocidad de vértigo, con el problema añadido de la procelosa digestión que supone la pérdida de poder, de influencia sobre el potencial público y de la merma de su patrimonio. Las sucesivas ediciones de estos concursos, fagocitan inexorablemente y con desmesurada celeridad, la gloria alcanzada por sus predecesores, de tal manera que, cada vez es menor el lapso de tiempo que tienen estas personas para rentabilizar su recién adquirida condición de “famos@”, pues el mercado tiene una determinada capacidad de colmatación y no puede absorber a más “celebridades”.

 

No afecta esta problemática, exclusivamente, a l@s participantes de dicho género, sino que contrastad@s profesionales del medio, han sufrido con mayor o menor crudeza, los efectos de la inmediatez y el devastador peso de la actualidad que se da en un medio, como es el televisivo.

Comentarios

Una respuesta a “Fama efímera”

  1. Man dice:

    Yes but by the time it hit us it had lost a lot of its oomph. Just a two hour delay-I was going to go into work late and leave early anyway since the sitetr was on vacation, so not much of a change to my day!

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