Indignidad o hipocresía

6 abril, 2015

No sé qué opinión tenéis de los “reality shows“. Los hay de todo tipo, desde los que plantean un reto de supervivencia en una isla desierta hasta los que suavizan más las condiciones de permanencia y proponen la cohabitación en una casa dotada de mayor o menor grado de comodidad, pasando por los de índole culinaria, muy de moda en los últimos tiempos.

 

Si algún nexo de unión se puede establecer entre todos ellos, es que la mayoría se centra en la convivencia como eje fundamental para el desarrollo del concurso. A mí desde luego, son los que más me atraen, porque indagan en lo mejor y peor de la condición humana, los verdaderos entresijos de las relaciones sociales.

 

Personalmente, me importa un rábano (me viene al pelo esta expresión, jejeje), ver a algún aspirante a chef de reconocido prestigio, elaborar un plato de la denominada “alta gastronomía”, como podría ser una tortilla liofilizada de ajetes y cardamomo aderezada con pan de oro y presentada cual paradigma de la cocina moderna haciendo uso del necesario “chorrazo” de nitrógeno líquido para crear la atmósfera requerida, como si se tratara de una gala del extinto programa “Lluvia de estrellas”. Por supuesto, no pretendo ofender a nadie con este comentario, como se suele decir, “para gustos, los colores”. A lo que me refiero es que este tipo de programas más centrados en la parte técnica, no suscitan en mí un interés muy elevado, porque me interesan más otros aspectos de estos concursos.

indignidad

Compatibilidad absoluta entre “poesía y prosa”

 

Pensaréis que el título de ese artículo no tiene mucha relación con lo expuesto hasta el momento (voy al lío). Desde hace ya unos años, las parrillas de las principales cadenas televisivas se han ido nutriendo con contenidos de la denominada prensa “rosa”, del corazón, crónica social, mundo del colorín, u otros sinónimos aplicados a tal efecto con mayor o menor acierto por parte de los autores. Las audiencias de este tipo de programas han ido en aumento y son fuente de pingües beneficios para las productoras y cadenas que los emiten. Sin embargo, parece estar mal visto por parte de la sociedad, decir en público que ves programas de dicho género tales como “Sálvame”, “GHVip”, Mujeres y Hombres y Viceversa (MYHV), etc.

 

No resulta muy “cool” comentar en el entorno laboral o ni siquiera en una conversación con los amigos, que la tarde anterior estuviste enganchado a la televisión viendo un programa del corazón, donde la parte mollar del mismo estaba centrada en el supuesto engaño amoroso de un “famoso” a la mujer de su vida (es decir, una persona con la que llevaba semana y media). Se podría inferir de todo esto, que no es muy decoroso hacer ostentación de la querencia por este tipo de contenidos. Estamos llenos de prejuicios y herencias morales arcaicas y carentes de fundamento. ¿Acaso resulta más edificante ver un documental de La2, sobre los efectos de los monos gelada en las cosechas de maíz de los moradores de los poblados del África meridional?. Pues dependerá de los intereses de la persona que esté al otro lado del receptor televisivo, y considero que son igualmente válidos y complementarios, por ejemplo, el interés por la geografía, los deportes de riesgo, la política o las noticias relacionadas con el “mundo del famoseo”.

 

De la misma manera que uno ha de seguir una dieta variada y equilibrada, compuesta por legumbres, pasta, arroz, frutas y verduras, carnes, pescados, etc. (esa sí que es una gran tradición, la dieta mediterránea), uno puede nutrirse también con lecturas y programas de televisión y radio de distinta índole, es decir, en ningún modo son excluyentes entre sí.

 

Es un hecho constatado que este tipo de programas de contenido más liviano, ejercen un efecto positivo sobre muchas personas que se encuentran solas o que por circunstancias no tienen posibilidad de tener un abanico variado de relaciones personales, ya que suelen implicar mayores lazos emocionales entre emisor y receptor y sobre todo, posibilitan una vía de escape o evasión al tratarse temas no demasiado “existenciales”, por decirlo de alguna manera. Ya es demasiado cruda la realidad en muchos momentos, como para no poder permitirse en ocasiones, excursiones a mundos paralelos llenos de humor y fantasía.

Comentarios

4 respuestas a “Indignidad o hipocresía”

  1. Faro de Niel dice:

    […] que me alineo con todos aquellos que defienden la libertad de expresión y que ya en mi artículo ¿Indignidad o hipocresía?, hacía una exposición del porqué este tipo de programas dedicados al entretenimiento, […]

  2. Faro de Niel dice:

    […] vez hechas las presentaciones, y tal como argumentaba en el post “indignidad o hipocresía”, he de decir, que no me declaro fan de este tipo de certámenes gastronómicos, al menos, en lo […]

  3. Faro de Niel dice:

    […] que hay espacio para muchas cosas en esta vida, ya escribí un post en relación a este supuesto. La pregunta que me hago a mí mismo, y a su vez la extiendo hacia […]

  4. Ireland dice:

    That insight solves the promelb. Thanks!

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