Jurado popular, ¿sí o no?

4 noviembre, 2015

Hace unos días que ha concluido el juicio contra los padres de Asunta Basterra, hija de la extinta pareja formada por Rosario Porto y Alfonso Basterra. La sentencia ha sido dictada por un jurado popular, reavivando la vieja polémica sobre la idoneidad de este sistema.

 

A la cuestión, jurado popular, ¿sí o no?, me posiciono inmediata y rotundamente en contra de este método de administrar la justicia. L@s que me leéis más a menudo, quizás os habréis sorprendido un poco, puesto que no soy tan categórico en relación a la postura que adopto, respecto a la mayoría de los asuntos sobre los que diserto.

 

Si bien, la mayoría de éstos abarcan una serie de matices y claroscuros, (y puede que este también, siempre que alguien me demuestre lo contrario) en este caso, tengo una posición muy definida.

 

Y es que me cuesta encontrar, bajo mi punto de vista, ventajas a este método basado en la determinación de responsabilidades, por parte de ciudadanos no competentes en la materia.

 

Estaré encantado de debatir con vosotr@s sobre este tema, particularmente con todas aquellas personas que puedan indicarme, aspectos que consideren como positivos, en torno a este procedimiento.

 

Jurado popular, ¿sí o no?

 

Rechazo enérgico

 

A continuación, expondré los motivos que me llevan a este posicionamiento tan enérgico.

 

En primer lugar, y fundamentalmente como punta de lanza de mi argumentario, he de decir que no me parece justo (¡vaya, me viene al pelo este adjetivo!), dejar recaer la responsabilidad de decidir sobre la culpabilidad o inocencia de un presunto delincuente, sobre personas no dedicadas profesionalmente a estos quehaceres.

 

¡Quieto parao! Antes de que alguno de vosotros, salte virtualmente a mi yugular, os digo que no fundamento lo expresado en el párrafo anterior, en la coletilla clasista de que “solo los titulados en Derecho, o con conocimientos específicos, deberían actuar como jurados”.

 

Pues no, yo voy un poco más allá. Entiendo que para ser jurado, sobre todo hace falta sentido común (ya sabéis, el menos común de los sentidos), porque están asesorados por expertos, cuando han de tener en consideración alguna cuestión de carácter técnico. Si no es así, agradecería que me lo hicieseis saber.

 

Innecesaria y descomunal responsabilidad

 

Pero como he comentado al inicio de este post, me opongo frontalmente a este sistema. Principalmente, por considerar que es innecesario que esta responsabilidad, recaiga sobre personas que no tienen nada que ver con la carrera judicial, no por falta de conocimientos.

 

Iniciaba este artículo, haciendo referencia a la vista en la que un jurado popular, ha determinado la culpabilidad del matrimonio Basterra, en relación con los delitos que se les imputaban. Han sido los integrantes del jurado popular, los que han tenido que pronunciarse, a tenor de una serie de pruebas presentadas durante el juicio. El juez, “únicamente”, se ha limitado a imponer el tipo y duración de la pena, de acuerdo con nuestro código penal.

 

Alguien podrá pensar, que se trata de una manera de que la ciudadanía se implique en la Administración de Justicia, tal y como reza en la exposición de motivos de la ley orgánica 5/1995 de 22 de mayo, del Tribunal del Jurado, que es la que regula este asunto.

 

Mi confrontación a esta práctica, no se sostiene en una postura egoísta, del tipo “yo no quiero pringarme con estos temas, es un auténtico coñazo”, sino que va más en la línea de opinar que conlleva una enorme carga psicológica para quien lo ha de “sufrir”.

 

Ponte en su lugar

 

¿Os podéis poner en la piel de cualquier persona que haya tenido que actuar como jurado en algún juicio de semejantes características al citado? ¿Podéis imaginar la presión a la que tienen que estar sometidos? Y no solamente en el plano mediático, por toda la repercusión social que tiene, sino también en su fuero interno por las consecuencias que puede acarrear su decisión.

 

No es la primera, ni quizás la última vez, en que desgraciadamente, se han cometido una serie de errores en el proceso de instrucción de un juicio, que han acabado con un inocente en prisión. No querría estar en el pellejo de aquellas personas, ya fueren jurado popular o un juez profesional, encargados de tomar “esa decisión errónea”.

 

Seguridad

 

Por otra parte, pongo sobre la mesa, la cuestión de la seguridad y el anonimato de todos cuantos integran el jurado popular. Siempre pueden tener la incertidumbre de que pueda estar en riesgo su integridad física, por haber “perjudicado” en el ejercicio de sus funciones a algún presunto delincuente.

 

No me parece de recibo, que alguien tenga que estar temeroso por haber participado como miembro de un jurado popular, en alguna causa en la que se juzgue a algún tipo de malhechor. Pudiera darse el caso de que éste, o a través de un cooperador, pudiese extorsionar o amenazar a los integrantes, bien durante la celebración del juicio para conseguir un veredicto favorable, o bien, una vez finalizado, a modo de venganza.

 

Más retrasos

 

Otro de los motivos que apoyan mi tesis, es la lentitud de la justicia. Desde el poder legislativo, se ha torpedeado continuamente este pilar fundamental del estado de derecho, por no dotarlo de los necesarios recursos humanos y materiales.

 

Al contrario de lo que ocurre con la administración tributaria (poderoso caballero es don dinero), la cual dispone de una estructura mucho más rica en medios para el eficaz desarrollo de sus funciones, el sector judicial ha sido siempre el gran olvidado.

 

Además de una deficiente informatización, hay que añadir una alarmante falta de profesionales, en todos y cada uno de los eslabones de la carrera judicial. Parece que no hubiera sido prioritario para ninguno de los distintos gobiernos, “meterle mano” a esta problemática.

 

Sin ahondar más en este particular, por no ser el objeto fundamental de este post, sí viene a colación, decir que a todo este despropósito de ineficacia comentado anteriormente, si hemos de añadir más demoras, por los periodos de designación y de alegaciones relativos a la composición del tribunal popular, pues habremos hecho “un pan como unas tortas”.

 

Lo más justo, jueces

 

Nadie es infalible, y estas graves equivocaciones pueden ocurrir, pero puestos a elegir, creo que debe de ser un profesional, el que tenga que responsabilizarse de estas resoluciones, ya que estará más preparado, tanto a nivel de conocimientos, como emocionalmente.

 

De alguna manera, cuando un graduado en Derecho, afronta las oposiciones para obtener una plaza como juez, tendría que estar informado de las distintas funciones, así como de la problemática asociada al puesto de trabajo al que aspira.

 

No veo ninguna razón de peso por la que un juez deba delegar el enorme compromiso de resolver sobre la comisión de un delito, más allá de cuestiones propagandísticas, para hacernos ver a los “electores” que tenemos un papel destacado en la Administración de Justicia.

 

Para mí, esa es la clave. Pienso que los legisladores (parlamentarios y senadores) no anduvieron muy acertados en la proposición y aprobación de esta ley, sino es porque consideraron que podrían obtener un rédito electoral, alardeando de practicar la democracia participativa.

 

En fin, creo que ha quedado bastante clara mi postura respecto a la instauración de la figura del jurado popular. ¿Se os ocurre algún motivo más importante para oponeros a la misma? ¿O por el contrario, sois firmes defensores de este sistema?

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros, para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando, está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies