¿Salir de la zona de confort a cualquier precio?

22 octubre, 2015

Últimamente está muy de moda, la expresión “salir de la zona de confort”. Psicólogos, coaches y demás profesionales relacionados con disciplinas que integran la motivación o superación personal como parte de sus competencias, la emplean con bastante frecuencia.

 

Realmente, se refiere dicha frase, a que hemos de explorar nuevos caminos y experiencias, ya sea para conseguir una mejora personal, o bien para tener unas mejores perspectivas laborales. Sugieren los defensores de esta doctrina, que para evolucionar, tenemos que asumir ciertos riesgos y dejar a un lado la comodidad de lo que tenemos interiorizado.

 

Si bien, entiendo que todo este razonamiento puede tener una cierta base lógica, no lo es menos, el hecho de que cada persona ha de ser conocedora de sus capacidades y sus limitaciones.

 

Incertidumbre perturbadora

 

La incertidumbre, supone una fuente de conflicto interno, puesto que el desconocimiento que lleva implícita, nos genera una cierta ansiedad por no saber en qué modo podemos encarar, ese asunto que nunca antes se nos ha presentado.

 

No tenemos experiencia previa para solucionar ese problema que por primera vez, se planta ante nosotros. El estrés por no saber cómo reaccionar para solventarlo con éxito, por un lado puede espolearnos, pero también al exceder unos determinados niveles, puede bloquearnos e impedirnos la búsqueda de salidas.

 

No existen en este sentido, recetas mágicas que puedan ser compartidas por una gran colectividad. Cada cual, ha de ser conocedor de sí mismo y no lanzarse a cualquier aventura, ya sea personal o profesional, sin haber hecho un análisis previo de los pros y contras de la situación, así como de las posibilidades reales de éxito o fracaso.

 

Que el vecino del quinto quiera embarcarse en una aventura rocambolesca, dejando su trabajo e invirtiendo todos sus ahorros en la compra de un catamarán, con objeto de dar la vuelta al mundo que siempre soñó, no quiere decir ni mucho menos, que nosotros tengamos que emularle, ni que seamos unos cobardes por no “lanzarnos a la aventura”.

 

salir de la zona de confort a cualquier precio

 

¿Matar moscas a cañonazos?

 

Existe cierto interés, entre ciertos pseudoprofesionales erigidos así mismos en gurús de la materia, en extender la creencia de que hemos de superar nuestros miedos, mediante una especie de “conductas kamikazes”, que buscan afrontar por la “vía rápida”, todos aquellos recelos y temores que nos asaltan.

 

Esto no es más que un disparate, porque basan sus “grandes consejos”, en propugnar que si eso mismo les funcionó a ellos (para empezar, habría que cuestionar la veracidad de su testimonio), es perfectamente extrapolable al común de los mortales.

 

Igual que somos muy diferentes físicamente, lo somos aún más, en el plano psicológico: hay gente más “echada para delante”, otros son más timoratos, los hay quienes son más impulsivos y quienes son más reflexivos, etc.

 

¿Os imagináis que para aprender a nadar, os recomendasen saltar de un barco en alta mar, rodeado de tiburones, con el argumento de que el estrés propiciado por la presencia de los escualos, os activaría para lograr vuestro objetivo? No sé a vosotros, pero desde luego a mí, no me pillan en una de esas…

 

Es responsabilidad del resto de verdaderos y reputados profesionales, en pro de la defensa de una buena praxis, el advertir al potencial público, y acotar la acción de estos advenedizos, para evitar males mayores.

 

No hemos de dejarnos avasallar por los cantos de sirena que nos puedan llegar. Parece que si no seguimos el camino prefijado por unos cuantos prestidigitadores de lo conductual, seremos unos fracasados o unos cobardes. Nada más lejos de la realidad.

 

Sentido común

 

Lo primero, es aplicar la cordura y el sentido común, y asesorarnos convenientemente para lograr los retos que pretendemos alcanzar. Por poner un ejemplo en materia de trabajo: si consideramos que no estamos suficientemente valorados en nuestra empresa, y no vemos opciones viables de que nuestras capacidades sean reconocidas, económicamente o mediante un ascenso, habremos de contemplar la posibilidad de “buscar cobijo” en alguna empresa de la competencia.

 

Esto que parece bastante obvio, no puede confundirse con “liarse la manta a la cabeza”, y con el objetivo de “superar nuestros temores”, dejar el puesto de trabajo de un día para otro, sin tener otro asegurado, y sin ni siquiera haber sondeado el mercado. Más bien, esto sería propio de un descerebrado, y por supuesto, nada tendría que ver con salir de la zona de confort.

 

Que alguien haya ejecutado este ejercicio de “funambulismo sin red” y haya salido victorioso del envite, no podrá servir en ningún modo, para justificar esa manera de proceder.

 

Lo más importante de todo esto, es la capacidad que tenemos los seres humanos, para no dejarnos llevar por modas de dudosa eficacia, y que si bien para superar una adversidad tenemos que enfrentarnos a ella, no es menos cierto que hay que ser muy cautos con los remedios bruscos y soluciones radicales. Por lo tanto, a la pregunta, ¿salir de la zona de confort a cualquier precio?, mi rotunda respuesta es no, desde mi humilde punto de vista.

 

¿Habéis sido “víctimas” de algún “visionario” que os haya recomendado un cambio radical para afrontar un problema o situación determinada? ¿Cómo habéis reaccionado?

Comentarios

3 respuestas a “¿Salir de la zona de confort a cualquier precio?”

  1. virginia dice:

    Consejos vendo que para mi no tengo! 🙂
    Muy habitual….

  2. J. dice:

    Tras leer tu artículo varias veces, llego a la conclusión de que la zona de confort es la experiencia adquirida a lo largo del tiempo, mientras que lo que llaman zona de pánico es la experiencia que nos queda por adquirir, ya sea por decisiones propias o que nos vengan dadas.

    Toda zona de confort ha sido siempre una zona de pánico previamente, una vez aprendemos o estamos en el proceso de afrontar esa nueva experiencia se convierte en una zona de aprendizaje para, tras superarla, convertirse en una nueva zona de confort y ampliar nuestro espacio y por tanto nuestra experiencia, sea positiva o negativa.

    Lo que varios expertos denominan zona mágica la veo como una idealización de una experiencia que aún no hemos tenido. Por ejemplo me gustaría que un trabajo fuera de una manera determinada, que adquiriese todo el conocimiento sin esfuerzo y que además me sirviera para progresar aún más en el ámbito laboral. Todos sabemos que esto no es cierto o al menos en un porcentaje muy alto ya que la receta que me sirve a mí, no lo sirve a otro compañero como indicas en tu artículo, y además sin esfuerzo no hay recompensa, pero es la idealización de una experiencia que está a punto de comenzar y que se transformará en una próxima zona de confort personal.

    Por último desearte suerte en tu blog, esfuerzo ya lo dedicas.

    salU2

    • El Faro de Niel dice:

      Hola J.:

      Muy interesante la clasificación que realizas de las distintas “zonas”, en función de experiencias vividas o todavía no experimentadas. En ocasiones, por no decir siempre, solemos tergiversar inconscientemente la realidad, puesto que los hechos objetivos que vivimos, quedan distorsionados por la percepción que de ellos tenemos. Es inherente al ser humano.

      Agradezco tus palabras y el tiempo que te has tomado al pasarte por este blog. Te animo a seguir enriqueciendo este espacio con tus comentarios.

      ¡Saludos!

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