Soy

7 abril, 2015

Tranquil@s, este escrito no tiene por objeto, publicitar a una conocida aseguradora (me refiero a la expresión que da título a este artículo, por si acaso, la relacionáis con el anuncio de dicha firma). Hoy, voy a escribir acerca del verbo “ser” (antes de que decidáis pulsar el aspa del margen superior derecho de vuestra pantalla, os diré que no es necesario que desempolvéis vuestros apuntes de gramática, ni siquiera de literatura, por aquella célebre disyuntiva acuñada por Shakespeare).

 

Con bastante asiduidad, en la sociedad actual, solemos darnos a conocer ante los demás, indicando la profesión que ejercemos, por ejemplo, con un, “soy ingeniero”, “soy jardinero”, “soy maestro”, etc. Parece como si fuera de obligado cumplimiento, presentar “nuestras credenciales”: “Hola, me llamo Fulanito y soy empresario”. Se podría aceptar, como una manera de “economizar” el lenguaje, el empleo de la primera persona del singular, del presente de indicativo, del verbo “ser”, (seguido de la profesión referida), en lugar de recurrir a circunloquios tales como “mi profesión es…” o “me dedico a…”, expresiones que realmente serían más correctas, puesto que definen de una forma más fidedigna, la relación que se establece entre persona y ocupación laboral.

 

Ahora bien, en muchas ocasiones, este “ahorro lingüístico” (si se me permite la expresión), obedece más a una transgresión del papel que desempeña el trabajo en nuestras vidas, y que hemos interiorizado de manera negativa. Es cierto, que invertimos mucho tiempo de nuestra existencia, trabajando; sin embargo, por más que esto sea así, no parece deseable desde el punto de vista psicológico, situar el epicentro de nuestra esencia como persona, en un aspecto tan prosaico.

 

soy


Algo más que un título o puesto de trabajo

 

Porque las personas representan mucho más que la ocupación desempeñada a cambio de una contraprestación, las cualidades intrínsecas que cada interfecto posee, no pueden verse ocluidas por esta circunstancia. Parece un asunto menor, pero el léxico que empleamos, deja tras de sí, un halo que transluce una realidad distorsionada.

 

Por otro lado, también podemos encontrar personas que alardean de los estudios cursados o del trabajo al que se dedican, y que centran buena parte de su discurso, en dichos ámbitos. Este hecho resulta aún más penoso, puesto que conscientemente, están eclipsando el resto de características personales, que bien podrían representar un nexo de unión para conectar con otras personas. Además, el sino de la vida es impredecible, y ante una eventual pérdida del puesto de trabajo, estas personas sufrirían con mayor crudeza, si cabe, los efectos de este embate, ya que a la lógica preocupación por la pérdida de ingresos, se uniría una enorme alienación, por hallarse desprovistos de su “carta de presentación”.

Comentarios

2 respuestas a “Soy”

  1. Faro de Niel dice:

    […] Con frecuencia, focalizamos la valía de alguien, en su capacidad para desarrollar una tarea satisfactoriamente, y medimos el grado de celebridad de una persona, a través de las ganancias que pueda llegar a atesorar, y que le permiten gozar de una consideración social óptima, tal y como apuntaba en mi post “soy”. […]

  2. Faro de Niel dice:

    […] por sus incuestionables logros.  Esto está muy relacionado con lo que exponía en mi artículo “soy”, ya que ante todo somos seres humanos, pero hay personas que creen que su posición social […]

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