“Te lo digo a la cara”

6 abril, 2015

Seguro que os habéis topado en más de una ocasión, con alguna de esas personas que presume de “decir las cosas a la cara”. La gente que asegura no ser falsa e ir de frente, considera ese aspecto de su personalidad, como un elemento diferenciador y positivo, que le confiere un halo de autenticidad frente al resto de personas que no sigue tal predicamento, y a las que suelen tachar de “falsas”.

 

Además de ser incierto, por aquello del “dime de qué presumes y te diré de lo que careces”, este rasgo suele ser premonitorio de una falta de sensibilidad y una ausencia absoluta de empatía para con los demás, puesto que suele ir acompañado de comentarios lenguaraces e hirientes.

 

El ser humano tiene la capacidad y recursos suficientes, como para poder expresar sus pensamientos y opiniones, de una manera que no causen un daño gratuito a los sentimientos de los demás. Cabría decir, que esta incontinencia verbal podría acercar a quienes la practican, un poco más, si cabe, al comportamiento de los animales irracionales, los cuales actúan dejándose llevar por sus impulsos, sin meditar en absoluto sus acciones.

 

te lo digo a la cara



¿Es viable un mundo de absoluta sinceridad?

 

No podemos ir por la vida diciendo todo “lo que nos pase por la cabeza”, sin tamizarya que la convivencia sería insostenible a todos los niveles. Por poner un ejemplo en el plano laboral, pasa por mi imaginación, la descabellada escena en la que un empleado, al finalizar una jornada de trabajo extenuante y tras continuos desencuentros con su jefe, motivados por abismales diferencias de criterio en cuanto al desarrollo de los proyectos, se dirigiera hacia el despacho de su superior, y con aires furibundos, le espetase: “eres un grandísimo hijo de Satanás, además de un maldito incompetente, pero eso sí, te lo digo a la cara”. ¿Os podéis imaginar la reacción del aludido?.

 

Suponiendo que el jefe se rigiera por idéntico “código ético” que el utilizado por su subordinado para dirigir su envenenada oratoria hacia su persona, además de responderle con lindezas pertenecientes al mismo género, quizás intentase practicarle alguna perrería, tal como un nudo windsor alrededor del cuello con el cable del ratón, o incluso, utilizar algún “boli bic” que tuviese a mano, a modo de cerbatana improvisada, para responder a semejante afrenta.

 

Es evidente que el caso presentado, pertenece más al terreno de la fantasía que al de la realidad, pero lo más probable, es que tras el “arranque de sinceridad” del mando intermedio, el jefe le conminara a salir de su despacho y le enseñase el itinerario hacia el departamento de Recursos Humanos.

 

Llevar hasta las últimas consecuencias, la filosofía del “decir todo a la cara” de la gente, desprendiéndose de los más elementales remilgos en materia de cordialidad, conduciría a la sociedad a una situación de caos y confrontación permanente, puesto que estaríamos sometidos a continuos y constantes “ataques” por parte de los demás, al mismo tiempo que actuaríamos de manera recíproca y poco respetuosa.

Comentarios

Una respuesta a ““Te lo digo a la cara””

  1. Faro de Niel dice:

    […] Cada vez me siento más orgulloso de reafirmar mi personalidad al decir lo que pienso, aún a riesgo de perder alguna falsa amistad. Ojo, con ello no quiero decir, que sea necesario ofender a los demás, o que haya que decir lo primero que a uno le venga en gana, esto otro ya lo analicé en su día en el post “te lo digo a la cara”. […]

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